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Félix Romero: “Por culpa de David Stevenson, el hermano de Teófilo, me quedé hace 17 años, pues él me quería retirar”

5 min


Félix Romero. Foto cortesía del entrevistado.

Antes de los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, un número importante de balonmanistas cubanos, miembros de la preselección nacional, se encontraban jugando en ligas profesionales de Francia y Hungría, amparados por la Federación Cubana del deporte desde 1997. Previo al inicio de ese certamen multideportivo, las autoridades deportivas de la Isla informaron que las contrataciones en esos países no continuarían. Entonces, varios jugadores decidieron no incorporarse al conjunto antillano y permanecer en territorio húngaro, fundamentalmente.

A causa de ello, de los prestigiosos elencos insulares que compitieron en varios Campeonatos Mundiales durante la década del 90, Cuba pudo contar con muy pocos exponentes en la ciudad australiana. Solo estaban Rolando Urios, Freddy Suárez y Félix Romero Cornil, por lo que el debut olímpico de nuestro país en esa disciplina ocurrió con un plantel bien renovado. Allí fueron derrotados por Rusia (titular a la postre) y por otros elencos de muy buen nivel.

Romero, uno de los integrantes de aquel conjunto, le dijo a Cubalite que si no se hubieran quedado esos jugadores consagrados en Europa, las posibilidades de la mayor de las Antillas de subir al podio eran considerables.

Al regresar a Cuba, el cuerpo técnico sufrió una notable transformación. Romero pensaba viajar de Australia a España, donde tenía contrato, pero Ángel Iglesias, vicepresidente del Inder, le dijo que retornara a la Isla, pues le darían una casa que al final nunca recibió.

Con la eliminación de los contratos en el balonmano y un equipo rejuvenecido, el habanero permaneció dos años sin salir del país, básicamente entrenando y sin mucha motivación. Ya José Cruz, preparador del conjunto antillano durante varios años, no estaba, y en su lugar pusieron a David Stevenson, hermano del multilaureado boxeador tunero Teófilo Stevenson. Con la llegada de David comenzaron los problemas, cuenta Félix, pues el estratega quería retirarlo a él, a Urios, a Freddy y a Amaury Cárdenas.

Cruz le dijo a Stevenson lo importante que eran esos jugadores en las aspiraciones de ganar los próximos compromisos internacionales y él entendió. En el Campeonato Centroamericano y del Caribe de México 2002, Félix quedó en el All Star de la justa como mejor central y MVP. En ese certamen pensó abandonar la delegación cubana, mas desistió.

Al año siguiente asistió a los Juegos Panamericanos de Santo Domingo, pero estaba turbado porque el entrenador principal del elenco mantenía sus planes de retirarlo. Decidió quedarse durante el torneo continental en República Dominicana. Dejó en la Isla a su hija de siete años y a su madre, enferma de los nervios. A nadie le dijo lo que luego haría con 31 abriles.

“Después de ser uno de los pocos jugadores que regresó a Cuba entre todos los que jugamos profesional en Europa, y luego de defender tanto tiempo a mi país, me encontré que David Stevenson me quería retirar con 29 años y esa fue la causa por la que me quedé en Dominicana. Era mucho el desencanto de tener como entrenador a alguien que no me valoraba, cuando yo todavía estaba entero. Estuve 15 años sin poder entrar a mi país, perdí a mi abuela y a mi padre y no los pude velar. A pesar de eso nunca he hablado mal de mi patria, ni lo haré.

“También influyó mucho en que pasara tanto tiempo sin poder volver a mi país, el hecho de que como integrante del conjunto dominicano derroté a Cuba en la final de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2006, y luego dijeron que yo me saqué mis partes en la discusión del oro, algo que fue una gran mentira. Existe un video donde sale toda la celebración de ese triunfo y en ningún momento yo hice esa falta de respeto. Pero bueno, ya el daño estaba hecho, ya David Stevenson había dicho que yo me saqué mis testículos en esa ocasión, todo porque él pensó que ganaría con amplio margen”, dijo el capitalino.

Cuando se quedó en Santo Domingo, en agosto de 2003, no conocía a nadie y con él llevaba un maletín, unos cuantos dólares y una navaja por si lo atracaban. Cerca de las 3 de la madrugada se fue para la casa de un desconocido, con quien vivió un tiempo, hasta que peleó con esa persona, que abusó físicamente de su esposa embarazada de ocho meses. Después de ese oscuro comienzo debió enfrentar varias adversidades, pero del balonmano nunca se alejó y triunfó en diversos campeonatos nacionales y militares hasta llegar al equipo nacional quisqueyano.

Como dijo antes, integró las filas del seleccionado dominicano que derrotó 32-28 a Cuba durante la justa regional de Cartagena de Indias 2006, la cual efectuó los eventos de balonmano en Santo Domingo. Allí Romero lideró el triunfo de su país de residencia, con nueve goles.

“Ese partido significó uno de los dolores más grandes que tuve en mi carrera deportiva, nunca pensé enfrentarme a Cuba. Luego dije en una entrevista que yo no le gané a Cuba, sino a David Stevenson que me quería retirar con 29 años. A pesar de eso quedé campeón como jugador y entrenador, pero no me sentí nada bien al derrotar a mi país. Eso es algo con lo que ya aprendí a vivir, pues como preparador del conjunto femenino he rivalizado varias veces contra el elenco antillano”, declaró quien todavía se mantiene al frente de la nómina dominicana de damas.

Después de ese título centrocaribeño, comenzaría su nombre a ocupar espacios importantes como entrenador dentro del movimiento deportivo quisqueyano paulatinamente. A día de hoy, Romero acumula un impresionante palmarés, repleto de actuaciones que han conducido al país a podios en disímiles torneos o a desempeños inéditos en su historia, como fueron la clasificación al Campeonato Mundial femenino de Francia 2007 o los cuartos lugares en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007 (con las mujeres) y Guadalajara 2011 (al frente de los hombres).

El capitalino, natural del municipio Diez de Octubre, perteneció a la generación dorada del balonmano masculino cubano, la misma que conquistó el histórico octavo lugar en el Campeonato Mundial de Egipto 1999 y que intervino en tres justas del orbe consecutivas durante los 90: Islandia 1995, Japón 1997 y la lid antes mencionada.

Nacido el 26 de febrero de 1972 en el hospital Hijas de Galicia, se insertó en ligas profesionales de Hungría y Francia desde finales de 1997 hasta el 2000, como parte de un acuerdo amparado por la Federación Cubana del deporte y el Inder.

“Fue una generación muy talentosa, llena de virtuosismo y con un excelente físico la mayoría. Jugábamos en Europa y varios clubes se enamoraron de la calidad nuestra, por lo que comenzaron las ofertas, pero se debía negociar con Cuba antes. El primero que contactó con la Federación nuestra fue un empresario húngaro, mediante una carta, y recuerdo que hablaron con el Comandante sobre esa posibilidad de irnos a jugar allá. Los primeros en salir fueron Urios, Carlos Reinaldo Pérez, Vladimir Rivero y yo, y después, si mal no recuerdo, Julio Fiss y Juan González.

“Gracias a la actuación nuestra, posteriormente se insertaron numerosos compañeros míos. La posibilidad de enfrentarnos a varios de los mejores jugadores del mundo permitió que el nivel de nuestro equipo se elevara bastante”, dijo el cubano, quien llevó al equipo femenino de República Dominicana a lograr la corona en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018.

En 1989 fue ascendido a la selección nacional cubana absoluta y dos meses después de la promoción participó en la fuerte Copa Marrane, en Francia. En 1991 estaba en el conjunto antillano que intervendría en los Juegos Panamericanos de La Habana, pero se vio envuelto en una riña y no concursó a causa de una sanción, la cual no fue duradera gracias a las gestiones del entrenador José Cruz.

Si no pudo disfrutar del primer lugar en La Habana 1991, su expediente recoge los títulos continentales en Mar del Plata 1995 y Winnipeg 1999, donde vencieron en la final a Brasil en tiempo extra.

“El partido se acabó cerca de la 1 de la madrugada. Estaba Humberto Rodríguez, presidente del Inder, en las gradas. El choque se decidió en penales, yo fui el primero y anoté, después marcaron Urios, Freddy y Fiss y Carlos Reinaldo falló, pero Vladimir paró dos disparos. Fue así que ganamos y logramos la clasificación a los Juegos Olímpicos de Sidney”, expresó el ahora entrenador de 48 años y uno de los artífices de la cadena consecutiva de cetros en Campeonatos Panamericanos lograda por Cuba, iniciada en 1979 y concluida en 1998, en la edición acontecida en nuestro país.


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Un comentario

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  1. Historia q se desconocía del diamante. En aquellos tiempos jugaba en la categoría escolar. Y siempre imitabamos a aquellas figuras iconicas. Que nos dijeron q habían desertado. Traicionado y etc. Hoy tengo la dicha de conocer de cerca a Félix Romero. Y le aplaudo sus logros. Pues se q son fruto del sacrificio y la constancia. Felicidades. Felix. Sigue cosechando logros. Lo mejor aun no llega. Ashe y bendiciones

D.L.R.

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