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Rodolfo Faxas: “Hubo problemas con mi personaje en “Polvo en el viento”, pensé lo peor y luego todo cambió”

7 min


Rodolfo Faxas. Foto tomada de su perfil en Instagram (@rod_faxas).

Su primer personaje de peso fue “el apuntador” en la película Kangamba; el último, nos dice, aún no ha llegado. Para muchos siempre será el protagónico de la telenovela Polvo en el viento.

Desde Cubalite intercambiamos con el actor cubano Rodolfo Faxas. A través de Instagram, entre emojis, mayúsculas y signos de exclamación transcurrió esta entrevista. Al preguntarle sobre el despertar artístico, respondió: “mi apellido, FAXAS, viene de una familia de músicos. Mi abuelo tocaba bajo, guitarra, algo de violín y filarmónica. En mi casa había todo tipo de instrumentos, hasta tumbadora y acordeón, y eso desarrolló en mí un oído musical muy bueno”.

Pese a aquel entorno, desde temprano tuvo el “bichito” de la actuación dentro. Actuación, animación, performance… estas facetas bien las supo identificar su abuelo, quien “siempre tuvo ojo para mi vocación. Me enseñó varios trucos de magia para niños y me consiguió un disfraz de payaso. Me colaba en los cumpleaños, aunque no conociera ni al niño que cumplía años, y hacía mis trucos sin mucha presentación; solo me colaba, llamaba la atención de todos y hacía mi acto. Era muy interesante porque nadie se atrevía a sacar de la fiesta a aquel payasito y entonces me ganaba una cajita con cake y dulces”.




La historia de Rodolfo Faxas, de niño, no es la típica de aquel que destacaba por cantar en los matutinos. “Nunca me gustó estar en coros o recitar en los actos. Siempre quería hacer una obra pequeña, un sketch, algo que tuviera que ver con la actuación”. De igual forma, al llevar el ritmo en la sangre, se involucró en grupos de danza y “hasta canté en TV, en un programa que se llamaba QUE SIEMPRE BRILLE EL SOL, antecesor de CANTÁNDOLE AL SOL, show de participación donde los niños competían cantando”.

“Años más tarde tomé las riendas y comencé a escribir parodias sobre las novelas que pasaban en la televisión, hacía imitaciones de profesores y hasta creé un grupito de teatro donde escribía, actuaba y dirigía”.

En el preuniversitario el embullo era más serio y surgió NO TIENE NOMBRE. “Este era un grupo que tenía con otros amigos, y en la primera presentación me preguntaron que cómo nos llamábamos, y yo les respondí: NO TIENE NOMBRE. Así se anunció y así quedó”.




A continuación llegó un periodo, digamos, de ruptura. Con el antecedente anterior, lo siguiente podría haber sido que el joven se formara como actor, que era lo que le apasionaba, pero nO. “La vida me llevó por otros lugares. No tuve oportunidad de entrar a la ENA, ni al ISA y empecé a estudiar DERECHO, pero no me gustó y me agarró el SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO”.

Idiomas, turismo… fue un poco de lo que vino a continuación hasta que “un día veo en TV a un amigo y me pregunté qué hacía él allí. Luego me dijo cómo había entrado y me habló de una Escuela-Taller de Actuación que impartió Raúl Eguren, excelente actor cubano, maestro de muchos, y allá fui yo”.

“Con el viejo, como le decíamos de cariño, estuve un año y medio, y en ese tiempo hice mucha figuración, principalmente en cine”. Los inicios de Rodolfo Faxas como “actor serio” fueron en los materiales audiovisuales para los estudiantes de cine de la escuela de San Antonio de los Baños, y en coproducciones entre Cuba y países como Alemania y Reino Unido. “Por mi físico y mi dominio del inglés, me llamaban mucho para personajes que fueran extranjeros, mayormente europeos, o americanos del norte”. Estos pequeños papeles lo fueron dando a conocer y, según el mismo, “tu número de teléfono se va regando y así aumenta la demanda”.




Entonces vino KAMGAMBA. “Fue mi primer personaje de peso”. Se incorporó cuando ya estaba en marcha el rodaje, llegó a tener un rol pequeño, pero le fueron ampliando y aumentando la importancia. Recuerda los días de filmación en Camagüey, llovía mucho y, “debido a la complejidad de la producción, se atrasó su estreno. En lo que se terminaba su postproducción, me llamaron para la novela POLVO EN EL VIENTO”. Desde el escenario del filme bélico dirigido por Rogelio París, estudiaba el guion para la que sería su primera novela.

“AQUI VIENE LA MEJOR ANÉCDOTA DE TANTAS QUE TUVE ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DE GRABAR ESA NOVELA”

Para Polvo en el viento hizo dos castings frente a la directora Xiomara Blanco (a quien ha definido como una cátedra de la Dirección de Televisión en Cuba), los que ha considerado como el mejor y el peor de su carrera. “Me llaman para un personaje de seis capítulos y me dan esos libretos. Ese rol estaba bueno: era una persona bisexual, su pareja descubría el secreto y luego vivía todo el conflicto que se creaba, ligado a la protagonista femenina, por lo tanto, tenía peso mi personaje dentro de la historia”.




En ese entonces, de vez en cuando echaba una ojeada al resto del guion y le llamó la atención otro rol. No tenía idea de su nivel de protagonismo, solo que “me ENCANTÓ su conflicto y el tema, que era muy polémico en esos días”

En el primer casting “dejé a todos con la boca abierta. Se preguntaban DE DÓNDE HABÍA SALIDO. Yo tenía ya 29 años y era poco usual que nadie supiera de mí antes”. El personaje fue suyo.

Sobre lo que representó este instante en su vida, hace más de 10 años, nos dijo: “Yo estaba súper contento. IBA A GRABAR UNA NOVELA. Imagínate, terminando una película”. Estaba en su momento cumbre.

“La alegría me duró poco. A las dos semanas me llamaron y me dijeron que Xiomara quería hablar conmigo, que había problemas con el personaje. Mi mente se puso negativa”. Pensó lo peor, que le habían quitado el puesto o que “alguien dijo que yo no era graduado de la ENA o del ISA y ya no podía actuar en TV. Es irónico lo que sucede en Cuba con los actores: PARA TRABAJAR EN TV TIENES QUE ESTAR EVALUADO, Y PARA EVALUARTE TIENES QUE TRABAJAR”.




Seguidamente, reproducimos un diálogo que Rodolfo tiene grabado en su memoria:

Xiomara se sienta y me dice: “TENGO PROBLEMAS CON EL ACTOR QUE IBA A SER EL PROTAGONISTA”.

Pregunté: “Y YO, ¿ya no voy a hacer mi personaje?”.

Ella: “No”.

Yo: “Lo sabía, coño, lo sabía. Partía de envidiosos”.

Ella: “Me gustaría probarte en el protagónico”.

Silencio. “Me quedé como una piedra”.

Ella: “Tranquilo, llévate estas escenas y nos vemos en una semana”.

Lo siguiente es historia. Estaba nervioso. “Hice EL PEOR CASTING DE MI VIDA, pero Xiomara ya había visto algo en mí y me fue sacando el personaje protagonista”.




David fue saliendo poco a poco. Las primeras escenas rodadas fueron caóticas, por suerte no coincidían con el inicio de la novela. “Agradezco enormemente a XIOMARA BLANCO, que fue la persona que me enseñó la TV por dentro y por fuera. Me dio muchos consejos y se lo agradeceré toda mi vida”.

“Después de POLVO EN EL VIENTO mi carrera despegó y vinieron muchos personajes. Algunos en cine, gracias a LIBIA BATISTA (directora de casting, actualmente forma parte de la Academia de los OSCAR por su trabajo en ese departamento) a la que le digo MADRINA, porque me ayudó mucho”.

Raúl Eguren, Xiomara Blanco, Libia Batista… “muchas personas han entrado y salido de mi vida artística, pero todas han dejado un consejo o una enseñanza”.




Desde el 2008, cuando interpretó a David en su primera novela, hasta 2018 cuando dio vida a Fabio en la teleserie En fin, el mar, ha pasado algún tiempo. “Personajes ha habido muchos, pero creo que DAVID es el que más quiero, porque su llegada me cambió la vida y prueba de ello es que el público todavía lo recuerda”. Curiosamente, caló muchísimo entre los espectadores una frase dicha por él, que le daba título a la novela: ¿Quién eres? le preguntan a David, y este respondía: “Soy polvo en el viento”.

Rodolfo Faxas fue puliendo su trabajo sobre la marcha. “Creo que la actuación es un oficio y los oficios se consolidan en la práctica, aunque estoy muy de acuerdo con la pedagogía. Creo que estudiar libros de actuación, métodos, tener un profesor que te explique TE CATALIZA EL PROCESO y llegas más rápido a entender todas las herramientas”.

Él mismo se convirtió en profesor. “Empecé dando clases de actuación a un grupo de INSTRUCTORES DE ARTE DEL PEDAGÓGICO. Una amiga directora de TV con la cual había trabajado, me pidió que la ayudara con el grupo”. Al inicio no sabía cómo asimilar eso. “Ella me dio varios libros, entre ellos, métodos pedagógicos para impartir clases, y me preparé, leí mucho, aprendí y comprendí qué BUENO HUBIERA SIDO PARA MÍ HABER ESTUDIADO EN LA ENA Y/O EN EL ISA, cuánto saber habría ganado. Después repetí la experiencia en varios talleres de actuación que impartí en mi comunidad. Disfruto muchísimo ENSEÑAR”.



Rodolfo Faxas durante el rodaje del filme Sumbe, dirigido por Eduardo Moya. Foto tomada del perfil en Instagram del actor.

No obstante, otorga un peso fundamental a la motivación. “Hay que nacer con ella. Ocurre con el que nace para chofer y desde niño está hablando de carros, o el que quiere ser médico y opera ranas y lagartijas con 7 años. El tema del TALENTO es igual para todas las carreras”.

Hay otra faceta suya menos conocida. “Quizás sea la ANIMACION la que me ha dado mayores dolores de cabeza, porque mi trabajo consiste en “calentar” al público que va a ver un espectáculo, ya sea bailable o de humor, y ese público está frío, muchas veces medio borracho o no tanto, pero “contento”, como decimos los cubanos, y allá tengo que ir yo a robarle su atención para que vea el espectáculo. De eso te podría hacer mil cuentos, me ha pasado de todo, pero lo dejamos para otra entrevista”.

“Me gradué de Dirección de TV hace algunos años y empecé a escribir varios proyectos: telefilmes, shows de participación… y la pandemia detuvo todo eso”.




Sobre el periodo de aislamiento, nos comentó: “la cuarentena ha impulsado el mundo de las redes y para mí YA NO HAY VUELTA ATRÁS. Estas llegaron para quedarse y ahora tenemos que adaptarnos a las modernas maneras y formas de transmitir nuestro arte”.

En esta etapa ha estudiado “la nueva forma de hacer arte en las redes, fotografía (que me encanta) y he seguido escribiendo. Tengo varios proyectos terminados, esperando para ver cómo desarrollarlos”.

Si no quieres perderte ni un solo detalle de la trayectoria de Rodolfo Faxas, síguelo en su canal de YouTube. “Ahí subí resúmenes de algunos de mis trabajos, para dejarles a las personas la última palabra sobre mi carrera, y quizás, próximamente, empiece con un programa de entrevistas”, nos adelantó.

Casi al concluir el intercambio, se disculpa por la extensión de las respuestas: “es que me gusta conversar, no soy escueto en las entrevistas. Gracias y Saludos, Rod FAXAS”.

Nosotros, seguidores de su trabajo, estamos encantados de poder contar su historia, la de un actor sin formación académica que llegó a impartir clases; la de uno que hizo mucha figuración, pero se ganó protagónicos; la de un joven prácticamente desconocido, que venía a asumir papeles pequeños, pero se dejaba la piel en cada uno, al punto de llegar para quedarse.


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