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“Vigil”, un policíaco intenso que saca provecho a lo mejor del suspense

3 min


Los dramas procesales británicos suelen tener un tono más lúgubre y un ritmo dos o tres revoluciones más lento que la media de sus contrapartes de este lado del mar. En la vieja Britania se cuecen despacio, a la sombra de las nubes grises, la niebla espesa y esas calles que parecen no secarse jamás.

A pesar del clima, los resultados suelen ser bastante satisfactorios, prueba de lo cual son shows de BBC One como Luther o Line of Duty, lista a la que ya podemos ir sumando a la recién finalizada Vigil, serie también producida por esa cadena de televisión.




En principio, la trama parece sacada de un filme ochentero, época en que la Guerra Fría vivió su punto álgido: una muerte misteriosa sucedida a bordo del submarino nuclear, el HM Vigil, en aguas escocesas, implica la intervención de Amy Silva (Suranne Jones), detective de Glasgow que es enviada a sumarse a la tripulación del bote para investigar las razones del deceso.

La narración sucede paralelamente en el mar y en tierra firme, pues, mientras la protagonista intenta aclarar las cosas en las profundidades, su colega y pareja, Kristin Logacre (Rose Leslie), trabaja del otro lado con el mismo objetivo. Ambas, da igual el lugar, deberán pasar primero por encima del altísimo muro que constituye la Marina Real, si quieren resolver el puzzle que les han presentado.




En esta suerte de Das Boot anglosajón, la tensión es tan espesa que casi se notan los grumos en el aire. Aunque el episodio inicial resulta en la clásica presentación de los asuntos, cierra muy arriba y prepara el terreno para la andanada de giros y falsas pistas que se nos irán revelando. El guion de Tom Edge permite que el nudo se desenrolle de forma elegante y entretenida, sin caer en lagunas insalvables, de esas que nos sacan del programa y a veces hasta dan ganas de reírse (o llorar).

Al final, no es que estemos en presencia de la joya televisiva del año en cuestiones de argumento, pero sí es justo decir que se trata de una pieza correctamente dispuesta y contada en el tiempo correcto, o sea, que los capítulos son suficientes para desarrollar los conflictos sin que falte o sobre demasiado metraje.




Hay que decir que hacia el tramo definitorio de las acciones, tras la resolución del mayor problema, sí puede haber una pérdida bastante notable de interés por parte de los espectadores. El clímax se adelanta un poco y eso hace que el epílogo y cierre se “caigan”.

La construcción de los espacios resulta bastante oscura, algo en lo que ayudan, y mucho, la atmósfera del submarino y la geografía escocesa, dos sitios en donde todo esto se da de manera muy natural. Esos elementos encajan de maravilla con los personajes centrales, quienes suelen tener agendas ocultas o traumas del pasado que se agudizan, si es posible, en aquellos lugares asfixiantes y con tan poca luz.




Si bien, en principio, el drama parece girar en torno a un crimen aparentemente simple, por el camino, el escritor aprovecha para deslizar unas cuantas críticas hacia la corrupción institucional y la maquinaria belicista de su país, así como a nivel global. Aquí entra la posición de las “tierras altas”, zona del Reino Unido en donde existe un activo movimiento antiguerra y antinuclear.

Como mismo el libreto de Edge toca —sin demasiada profundidad, también hay que decirlo— este tipo de temas, por otra parte, se vuelve machacón al momento de elegir a los rusos como el enemigo de turno. Y no es que la guerra de hoy no esté dispuesta en este sentido, con Occidente opuesto a euroasiáticos y chinos; lo que pasa es que no estaría mal variar el foco de vez en cuando, que parecen novelas de Ian Fleming.




Las actuaciones están muy bien, pues más allá de Jones y Leslie, ambas de lujo, el elenco cuenta con conocidos actores como Gary Stevenson (Superintendente Robertson), Stephen Dillane (Almirante Shaw), Daniel Portman (Suboficial Walsh), además de Shaun Evans (Timonel Glover) y Patterson Joseph (Capitán Newsome).

Resumiendo: Vigil es una opción ideal si quiere pasar parte de su fin de semana en “modo espía”, desentrañando misterios, conspiraciones y encontrando alguna sorpresa por el camino, todo ello mientras evita salir de su casa.


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Sandy Mederos

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