13 de marzo de 1957, el día que iban a asaltar «La casa de los tres quilos»

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José Antonio Echeverría fue uno de los líderes de aquel plan. Foto tomada de Bohemia.

Primero, la historia que todos conocemos

Conocedores y no conocedores de la historia de Cuba, cuando piensan en la fecha del 13 de marzo de 1957, inevitablemente rememorarán imágenes que bien pudieran ser fragmentos de una película:

-la furgoneta roja de Fast Delivery agujereada;

-el cristal de la cabina de la emisora Radio Reloj, también con un balazo;

-combate entre los jóvenes y las fuerzas de Batista.

Otro dato por todos conocido es que el plan, aunque bien organizado, falló y la operación costó valiosas vidas. La planificación del asalto se trazó milimétricamente. Para evitar posibles filtraciones o escucha de conversaciones, mientras coordinaban la acción usaron nombres en clave: por ejemplo, al Palacio Presidencial, hoy Museo de la Revolución, le llamaron «La casa de los tres quilos».

Detalles de la historia que, tal vez, no conocemos tanto

En la intersección de Belascoaín y Carlos III se hallaba la tienda. Foto tomada de Excelencias del Motor.

El nombre escogido aludía a una tienda frecuentemente visitada por aquellos días debido a sus bajos precios, pero no se llamaba así.

«La casa de los tres quilos» fue el apodo otorgado por los cubanos a “La casa de 1, 2 y 3 centavos”, que se hallaba en las intersecciones de las populosas calles de Carlos III y Belascoaín, donde hoy está la tienda Yumurí.

El cambio de nombre responde, como casi siempre, a una necesidad del cubano de a pie de hacerlo todo más sencillo. Desde tiempo atrás, los establecimientos de las tiendas norteamericanas Woolworth, anunciados como comercios de 5 y 10 centavos (5 & 10 cents store), habían sido rebautizados como “tencén”.

«La casa de los tres quilos» se convirtió, junto a la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús y San Ignacio de Loyola conocida popularmente como Iglesia de Reina, y la Gran Logia de Cuba de AL & AM (Antiguos Laicos y Aceptados Masones), en uno de los atractivos de esa zona.

El establecimiento, donde se vendía mercancía a muy bajos precios, era imponente. La altura y majestuosidad de la construcción, unido a la estratégica ubicación geográfica, hicieron de esta tienda un punto de referencia para todos en la época. Sobresalía por sus ofertas en un momento y espacio de gran competencia, pues cerca tenía varias tiendas por departamentos, peleterías y comercios: Sears Roebuck Co., Los precios fijos, Almacenes Inclán, Ultra, entre otras.

El local que ocupa hoy Yumurí, no es, ni de cerca, lo que fue «La casa de los tres quilos». Tampoco lo son los aledaños. El parque que tenemos frente sustituye a un antiguo almacén de la Havana Tobacco Company. Al menos sus portales se mantienen, igual que una parte del inmueble dedicado a viviendas.

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