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Los secretos que esconden los productos Tilán: la humildad y gratitud de Greta

8 min


Éxtasis, producto con una fórmula secreta. Foto tomada del perfil en Instagram de Tilán (@tilan_oficial).

Este no es el típico texto donde se anuncia un negocio, se presentan sus productos y, si se quiere ampliar más, se menciona que surgió gracias a una inquietud personal. Esta es una historia de superación: es imposible hablar de lo que es hoy Tilán sin mencionar todo lo que hubo detrás.

Desde que empezó picando el coco con sus propias manos, hasta hoy, cuando la marca es reconocida y produce en mayor escala, Greta cuenta todo con la misma sencillez y apego a los orígenes.




“Mi negocio surgió cuando yo todavía estaba en la universidad y nunca pensé que este fuera a convertirse en algo más serio. Estudiaba Filosofía y mi idea era seguir en la escuela, pero, a la par, tenía trabajos de medio tiempo: repasaba alumnos de secundaria y primaria, trabajaba en Revolico, pero llegó un momento en que no pude más”.

Entonces recordó sus raíces, su infancia en Matanzas. “Había aprendido a hacer aceite con los guajiros en los campos de Calimete. Ese proceso siempre me fascinó.




“En 2016 decidí poner en práctica lo que sabía y empecé a hacer aceite de coco. Puse un anuncio en Revolico sobre el producto y comencé a recibir llamadas. Fue muy gratificante porque no imaginaba que eso fuera a suceder. Nunca di abasto con los pedidos, podía producir unos 10 frascos al mes. Al principio no era capaz de satisfacer la demanda.

“Con el tiempo fue mejorando. Cuando terminé la universidad me dije que lo tomaría más seriamente y le puse nombre a la marca. Mis amistades me apoyaron muchísimo en toda la trayectoria. Estudiaban bioquímica, turismo, filosofía y me ayudaron a ir desarrollando lo que tenía en la cabeza”.

Hoy sus aceites son altamente demandados. En las redes sociales todos quieren tener un Tilín de Tilán, pero no siempre fue así. “En los inicios tuve dos o tres clientes que no reaccionaron bien cuando vieron el frasco: como no tenía etiqueta, desconfiaban, obviamente, pero después cuando lo probaban me seguían llamando y ofrecían disculpas. Recuerdo una señora a quien le llevé el aceite y dijo que me pagaría porque ya estaba ahí, pero que no lo usaría. Al inicio no cobraba el servicio de mensajería y los llevaba a donde el cliente estuviera. Nunca supe si ella lo llegó a probar. Ojalá y se encuentre con nosotros de nuevo”.

También guarda gratos recuerdos de clientes, la mayoría, en extremo satisfechos. “Tuve muy buenos, prácticamente hacía aceites para ellos, porque me compraban como 10 frascos en el mes y eso era lo que podía hacer en un principio. Una de estas personas se llama Frank, y hace poco le vendí a una amiga suya, quien le comentó que me conocía y le hice uno especial, se lo mandé, le agradecí y le dije: «mira cómo he evolucionado»; él me hizo un video muy bonito. Me emocioné”.




De “un pomito nada más” pasó a “empaques para entregas, etiquetas, marca”. Tilán fue creciendo. “Después nos encontramos mutuamente Beyond Roots y Tilán. Adriana Heredia me dio la oportunidad de vender en su tienda y ahí estoy hasta el día de hoy”.

Al preguntarle a Greta sobre emprendimientos, se sincera y dice: “cuando empecé, no tenía idea de lo que era, ni noción de cómo estaba ese panorama aquí. Ha cobrado mucho auge en los últimos tiempos. Cuando desarrollé la marca, sí comencé a empaparme. Tuve que registrarme, sacar carnet de cuentapropista y más o menos fui viendo cómo era que se desarrollaban los demás y que todo era muy serio. Conocí de Cubaemprende, pasé cursos. Ahí supe más y me gustó mucho la idea de llevar un emprendimiento, de poder formar un negocio y las muchísimas trabas que hay en el camino. He ido evolucionando y creciendo junto a muchos otros. Siempre es difícil”.

Esos comienzos complejos quedan resumidos así: “cortaba el coco yo misma, con un machete, con una cuchara y un cuchillo; lo rallaba, todo manual, tengo muchas marcas en mis manos de esa etapa. Ya no hago ese trabajo, aunque formo parte del equipo de producción. Estoy un poco en todos los procesos”.

Dos de los productos Tilán. Foto tomada del perfil en Instagram de Tilán (@tilan_oficial).

Greta rememora aquella etapa: “mi exnovio tenía una mata de coco en el patio. En Calimete es normal, todo el mundo tiene muchas plantas en casa, y de ahí salieron los primeros. Me senté con unos 20 cocos, él me ayudó y los molí en la maquinita de café de mi tía; luego hubo que sacar la leche de coco. Cuando estoy evaporando el agua que tenía esa leche –en carbón–, notaba cómo durante el proceso de molienda me sentía las manos grasas; de momento vi que el agua había perdido el color blanco y quedaba una sustancia transparente. Era aceite, no me lo podía creer. Cuando logre hacer mi primer litro hubo una reunión familiar: todos me aplaudieron, yo contenta, fue muy emotivo; es un hecho que no voy a olvidar nunca.

“Al inicio hacía solo coco. Luego mi amor por los aceites fue creciendo, empecé a estudiar al respecto, les pedí a mis amistades que estudiaban bioquímica que me orientaran. Me di cuenta de que todas las plantas tienen aceites, tienen su esencia oleaginosa. Entonces quise sacar aceites de todo. Mis amigos bromeaban conmigo y me decían: «mira, coge esto, es para comer, no para hacer aceite». Un día vino una persona que dijo que la habían mandado verme, pues quería tener un aceite específico. Según él, le habían dicho: «ve con Greta, que te lo hace de cualquier cosa; si quieres que haga aceite de ti, ella lo consigue». Me pasaba todo el rato hablando de eso, me gusta. Algunos amigos me llamaban la reina de los aceites.




“Del coco pasé a hacer aceite de todas las plantas cubanas o frutos que hubiera. Me di muchos golpes en la cabeza con el de aguacate, de mamey; no era tan fácil. El coco es más sencillo por su alto porcentaje de esa sustancia. El aguacate ideal para extraerlo proviene de una variedad que en Cuba no se da; los que predominan aquí tienen más agua que aceite”.

Hoy tiene una línea en la que destacan productos únicos: “había hecho aceites especiales personalizados, según la solicitud de cada cliente. Cuando los 500 años de La Habana produje uno que se llamaba Raíces, el mejor de los que he hecho de ese tipo. Tuvo una muy buena acogida y se vendió muy rápido. Todavía me lo piden. No lo he vuelto a hacer. No creo que lo vaya a volver a hacer todavía. Es una combinación bastante compleja en cuanto a la cantidad de ingredientes.




“Para el 14 de febrero se me ocurrió algo con toques afrodisiacos. Estudié y encontré la fórmula. No la he revelado. Así nació Éxtasis. No he dicho qué ingredientes contiene, aunque si se fijan bien, pueden adivinarlos: muchos han descubierto que tiene rosas. Era para compartirlo en parejas, pero varias personas lo han adquirido para sí mismas, para usarlo como perfume. Ha tenido muy buena aceptación y eso me pone muy feliz. Hice una encuesta en Instagram sobre qué aceite de Tilán quisieran probar y todo el mundo votó por Éxtasis. Luego hicimos una rebaja por el 8 de marzo”.

Los productos de Tilán tienen una gran demanda. Foto tomada del perfil en Instagram de Tilán (@tilan_oficial).

En aquella etapa no había muchos negocios que se dedicaran a los aceites. Hoy hay varios, pero las fortalezas de Tilán son múltiples:

Educar: “Hago publicaciones en Instagram tratando de educar a las personas para que conozcan más sobre el tema; por ejemplo, comúnmente se cree que el aceite de coco es un esencial, pero no lo es. Trato de educar en cuanto a la diferencia entre esenciales, vegetales y cuál se aplica mejor. Me gusta que escojan los de producción nacional; la gente siempre insiste en el argán, la rosa mosqueta, y aquí en Cuba tenemos plantas riquísimas para eso, pues poseen muchas propiedades, pero como los otros son los que se comercializan a nivel internacional, existe mucha información sobre ellos en internet y las personas eligen esos. Busco educar también para que no se hagan una idea errónea de lo que pueden obtener al usar un aceite con ingredientes naturales. En el caso de los afrodisiacos también hice un post para que supieran que no existe una sustancia que hueles y despierta el deseo sexual, pero el ambiente propicio y las condiciones pueden influir.

Trato directo: “Desarrollo una relación muy cercana con el cliente. Doy una atención especial a cada uno de los que vienen a comprar. Tenemos, incluso, una oferta de productos personalizados donde me intereso, tanto por las características de su cabello o su piel, como por lo que desee, y me gusta darle seguimiento tiempo después que usaron el aceite para saber cómo les fue. En la mayoría de los casos, me escriben sin que yo les pregunte y eso es algo que siempre agradezco. El feedback es muy importante para mí, para saber qué debo mejorar. Siempre salen de ahí ideas constructivas”.




Servicio especializado: “Las personas me escriben y preguntan qué deben hacer si tienen el pelo seco o el cutis con acné, estrías, celulitis, problemas de dermatitis seborreica… a todas les digo que hay que buscar las causas de esos padecimientos: a lo mejor es un problema de nervios o de alimentación y, además del aceite, necesitan ir al médico. Las oriento con relación a ese problema, les sugiero que tienen que vigilar su alimentación, tomar mucha agua; el aceite es una solución natural, por tanto, no va a tener resultados inmediatos, pero sí extensos en el tiempo. Al usar una crema industrial, verás, tal vez, una solución inmediata, pero cuando la dejas de usar, retrocede todo. Lo anterior viene a partir de intercambios, a veces extensos, para llegar a encontrar lo que se ajusta a las necesidades del cliente”.

“Al principio, las personas me decían que no había nadie más que ofreciera lo que les daba, y estaban felices de haberme encontrado. No sé si el resto de las iniciativas semejantes surgieron después, pero puede ser que muchos se hayan dado cuenta de la necesidad que había en el mercado. Yo, mientras, sigo basándome en la atención al cliente, a la cual le dedico bastante tiempo. Esto de educar al público tampoco lo he visto mucho: ser transparente en lo que vendemos; por ejemplo, explicar que el aceite de coco es un aceite puro, pero el de zanahoria es un oleato, extraído a partir de otros; también tenemos algunos puros que no he visto en otros negocios, como aceite de tomate, mamey, aguacate. Mi tesis fue sobre bioética. Trato de llevar eso a la práctica. Mantengo colaboración con diversos emprendimientos y eso me alegra muchísimo; están aplicando principios de la economía circular al reutilizarlo todo. He forjado alianzas en ese sentido, sobre todo con iniciativas gastronómicas para reutilizar sus desechos que nosotros podemos emplear.




“No tengo una tienda o espacio físico para la venta. Los encargos se hacen vía Whatsapp (+53 58423838). Muchas personas me encuentran a través de Instagram, por las colaboraciones con otras cuentas. Tenemos servicio a domicilio. Sé que lograré tener una tienda en la que entres y sientas olores como los del medioevo. En la de Beyond Roots (ubicada en San Ignacio, entre Jesús María y Merced) se vende la línea Tilán Afro para este tipo de cabello”.

Los productos Tilán han estado también en la Fábrica de Arte Cubano. “Participé en un evento en FAC, convocado por La Marca, donde se presentaron otros emprendimientos y me llegó la invitación. Di una conferencia sobre los aceites, llevé algunos y los sorteamos. Fue muy emocionante. Estaba súper nerviosa. Mis amigos estaban ahí apoyándome. A mí, hablar en público me pone nerviosa, pero lo he ido superando. He dado conferencias online gracias a Beyond Roots y su grupo en Telegram. Los nervios de ese día me impedían hasta caminar. En enero del año pasado hubo un accidente y mi apartamento se quemó. Después vino ese evento en FAC. Me había quedado sin nada. Eso, sumado al estrés del momento. Cuando llegué, todos estaban esperando por mí y me ayudaron muchísimo”. Antes había presentado su marca en Guanabacoa, en la casa de la cultura, y en el callejón de Hamel, a través de Beyond Roots.

Casi al finalizar, como añadido, Greta pide un espacio para agradecer. “He pasado muchísimo trabajo para salir adelante desde que vine para La Habana. Vivo aquí desde que empecé a estudiar. Recibí muchas ayudas de mis amistades. Estar alquilada es complejo. Mis amigos de universidad me apoyaron mucho. Me han brindado su casa, comida, apoyo. Mi mamá, mis tías, mi primo, mis amigos han estado siempre ahí y eso ha sido importante para mí. No pudiera dar ningún paso sin decir gracias. Esa es mi palabra predilecta”.


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Un comentario

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  1. Hola, no se si eres Greta pero me encanta este trabajo q realizas. Soy ingeniera química graduada desde el 2018 y es uno de mis sueños poder hacer un trabajo como este. Hacer cosmética natural. Soy holguinera y si fuera posible me gustaría poder participar en algún proyecto futuro sobre la marca aquí en mi provincia. Espero ver mucho más sobre Tilan, aunq aún no pruebo tus productos conozco algo sobre el tema de aceites y me parece muy interesante y muy buena toda la info aquí compartida. Espero q sigas creciendo.

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