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“Big Sky”: ¿Alguien le dio una oportunidad después de ver el primer capítulo?

3 min


David E. Kelley es uno de los creadores televisivos más importantes de la historia, y eso es algo que usualmente garantiza que uno dedique tiempo a ver los shows que tienen su nombre en los créditos principales. Este hombre, el mismo que estuvo detrás de piezas antológicas como L.A. Law, The Practice, Ally McBeal y Boston Legal es aún merecedor del beneficio de la duda, posiblemente el único motivo por el cual algunos se sentaron a ver Big Sky, su más reciente producción.

El relato original proviene de The Highway, obra aparentemente menor del novelista C.J. Box, “padre” de la saga de Joe Pickett, traducida a 27 idiomas y con millones de copias vendidas alrededor del mundo.




Para cerrar la propuesta, se armó un elenco encabezado por la Katheryn Winnick, quien se ganó los corazones de medio mundo con su interpretación de Lagertha en Vikings. Además de ella, aparecen en la marquesina Kylie Bunbury, conocida por ser protagonista de la subvalorada Pitch y la otrora estrella adolescente Ryan Phillippe (Secrets and Lies).

La historia gira en torno a las detectives privadas Cassie Dewell (Bunbury) y Jenny Hoyt (Winnick), además del esposo de esta última, Cody (Phillippe), quien cierra el triángulo amoroso entre investigadores que da más sustancia a la trama. El conflicto llega -literalmente- por el camino, cuando la novia del chico Hoyt, más su hermana y una prostituta trans, son secuestradas por un camionero perturbado. Ahí comenzará una carrera llena de suspense por hallarlas y desentrañar la turbia red de tráfico humano administrada por quien menos ellos esperan.




Visto lo visto, al menos sobre el papel, Big Sky aparecía como uno de los dramas procesales más prometedores, e incluso como uno de los posibles hits de la temporada televisiva. Sin embargo, no ha sido así.

Para empezar, resulta que el piloto es predecible, genérico y carente de ritmo, todo eso sin mencionar su momento “cumbre”, ese que sucede cuando ambas estrellas femeninas se lían a trompadas en un bar de mala muerte por “culpa” del tal Cody, un tipo más soso que Harold Lloyd recién levantado.




Pese a ello, el episodio inicial gana impulso suficiente como para mantenernos interesados hasta la llegada del segundo, en donde la cosa levanta un poco el vuelo. El tema es que no estamos seguros si mucha gente decidió darle una oportunidad tras semejante debut, lo cual nos llevó a pensar que un estreno con episodio doble hubiera sido tal vez una opción bastante mejor.

El diagnóstico, después de ver varios capítulos de la temporada inicial, es el de un producto plano, con villanos (el Ronald de Brian Geraghty y el Legarski de John Carroll Lynch) que aún no están a la altura de las circunstancias, actuaciones generalmente sobre la media y, en general, un desaprovechamiento enorme del potencial que se notaba a priori.




Entre los ingredientes que complementan, y tal vez salvan parcialmente los desaciertos del comienzo, se pueden contar las interpretaciones de Valerie Mahaffey y Brooke Smith como Helen Pergman y Merrilee Legarski, dos personajes que destacan junto a Winnick y Bunbury como verdaderas estrellas.

Igual están bastante bien las dosis de humor incómodo, lo sórdido de su atmósfera y ese sabor a thriller de serie B que uno suele disfrutar cuando el mediocre storytelling puede llegar a suponer un insulto para la inteligencia de un televidente que conoce el “sabor” de piezas como True Detective o The Killing.




Paralelamente, hay algo muy curioso en este mundo que arma el bueno de Kelley alrededor del lejano pueblo de Helena, Montana, y es el hecho de que aquí la pandemia del Covid-19 es ya cosa del pasado. En lugar de tocar directamente el tema y sus consecuencias, apuesta por hacer como si fuera solo un mal recuerdo, igual que han hecho otras tantas propuestas que vieron la luz en los últimos meses. En este sitio la gente no lleva mascarillas y ha superado la obsesión por el desinfectante, aunque sí que se notan menciones esporádicas al impacto que ha tenido el nuevo coronavirus en la vida de todos.

Esta semana cierra el octavo y último capítulo de Big Sky, que ha sido emitida cada martes por la gran ABC. Cierto es que no se acerca a ser siquiera una de las mejores 20 mejores opciones que de momento inundan la pantalla, pero cuenta con elementos de peso para que uno le dé, al menos, una oportunidad. Tal vez no le parezca tan mal, después de todo.


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Sandy Mederos

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