Cuba en la Copa de Oro 2019: Autopsia

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Alineación de Cuba en el partido ante México de la Copa de Oro. Foto tomada de @livefmcba.

Según los que saben, el área alrededor de la central nuclear Vladimir Ilich Lenin, localizada en la ciudad ucraniana de Prípiat, estará “infectada” por la radioactividad hasta dentro de aproximadamente 25 mil años. No será posible la vida saludable en varios kilómetros cuadrados a la redonda del reactor 4, aquel que falló la trágica noche del 26 de abril de 1986. Tal es la magnitud de un accidente de magnitud 7 en la Escala Internacional de Eventos Nucleares. Pero por mucho que HBO nos haya movido el piso con la impactante serie “Chernóbil”, no estamos aquí para hablar de ese tipo de desastres.

Los resultados de la hecatombe futbolística que trataremos de explicar se pudieron observar durante las pasadas jornadas en varias ciudades de Estados Unidos, sedes de la 15ta. edición de la Copa Oro de Concacaf, el torneo de mayor relevancia para aquellos que habitan al norte del continente americano. La selección cubana fue protagonista.

Para empezar, hay que reconocer lo que todos sabíamos de antemano: que Cuba iba a regresar del torneo sin ninguna victoria, con no pocos goles permitidos y con casi ninguno anotado. Aquello de la crónica de una muerte… nunca sonó tan lógico como en este caso. Eso sí, todos teníamos la esperanza de que esta versión de los Leones del Caribe podía, al menos, intentar dejar una buena impresión. Pero nos equivocamos.

Como toda buena autopsia, nos gustaría empezar por la cabeza, posiblemente el “órgano” que más le falló al grupo de 22 jugadores que asistió al evento. Carentes de capacidad para manejar las transiciones ataque-defensa, incapaces de ganar por arriba en jugadas aparentemente simples, poca definición de cara a puerta y una lluvia de errores a la hora de sacar el balón, pueden identificarse como los principales fallos del equipo. Pero, ¿de quién es la culpa?

A primera vista, cualquier ignorante apuntaría hacia los jugadores si tuviera que señalar a los principales responsables de la catástrofe. Cierto es que a algunos se les vio superados por la situación, pero también sería enormemente injusto decir que hombres como Sandy Sánchez, Andy Baquero, Aricheell Hernández, Yosel Piedra y Luis Paradela no se partieron el alma corriendo durante los tres choques ante México, Martinica y Canadá, por ese orden. Si algo no se les puede criticar es su entrega, a pesar de los episodios de desconcentración. Al fin y al cabo, todos tenemos límites.

Sí tiene un gran peso en los desajustes del once el técnico Raúl Mederos, quien, con todo el respeto que merece, posee aún menos nivel que sus futbolistas para competir en un certamen como este. Aunque los resultados de la Liga de Naciones le dieron algo de crédito, estos no eran más que un espejismo que nunca logró ocultar el hecho de que darle la batuta de la nacional a alguien como Mederos es como colocar un mánager de Tercera División a dirigir a los mayores de Alemania, España o Brasil. En resumen, al pobre hombre no le queda otra que aceptar las seis o siete tallas de sobra de este traje en el que intentó meterse.

No obstante, aunque hemos visto ya el cerebro, seguimos acariciando la epidermis del asunto. En el peor de los casos, al míster se le sustituye y punto, pero con lo que sucede “detrás de las cámaras” no podemos hacer lo mismo.

El fútbol en la mayor de las Antillas lleva años sufriendo de una “larga y penosa enfermedad”, que se vio aliviada solamente cuando entre 2013 y 2014 una nueva generación nos mostró algo de éxito. Sin embargo, ahí se quedó todo, y un lustro más tarde estamos recogiendo fracasos estrepitosos que no son un responsabilidad de los atletas, y ni siquiera de los técnicos. El virus está más adentro.

Señores directivos de la Asociación de Fútbol de Cuba, ¿a qué se dedican ustedes?, ¿sabrán siquiera que ya no tocamos fondo, sino que estamos en él desde hace tiempo?, ¿será que disfrutan cómo el prestigio de un movimiento deportivo queda hecho trizas cada vez que nos presentamos a jugar un partido?, ¿al menos les importa un poco el fútbol?

Estas preguntas me gustaría hacerles a todos aquellos que deberían generar el cambio y no lo hacen, esos mismos que ponen un montón de “peros” para que nuestros muchachos jueguen en otras ligas, y que terminaron cortándole las piernas a una camada de oro, con chicos talentosos como Yolexis Collado, Héctor Morales y otros, todo a causa de una ceguera que les impide ver el camino que el resto de aficionados y periodistas tenemos clarísimo.

Lo otro es el tema de sumar. Parece que ese signo matemático se les ha olvidado a los compañeros que se sientan tan cómodos en sus sillas del Pedro Marrero. Dicen, como si fueran ellos dueños de la mismísima FIFA, que “los jugadores cubanos que quieran jugar por la selección, tienen que acercarse a la AFC para ver si ellos los convocan”.

Y me pregunto: ¿se acercó Messi a la Asociación Argentina, Neymar a la Confederación Brasileña o Toni Kroos a la Deutsche Fussball Bund? Si piensa usted que sí, es señal de que debería pedir turno en el psiquiatra y, además, ir reservando uno para varios integrantes de la Asociación cubana, quienes podrían pasar por allí justo después de entregar su carta de renuncia.

De cualquier manera, la X de esa ecuación no la encontraremos ni aunque nacionalicemos a medio mundo y traigamos de vuelta toda la magia futbolera que hemos dejado ir últimamente. Lo primero es crear una infraestructura que nos permita captar el talento y ponerlo en manos de personas capacitadas para lidiar con él y convertir a los genios callejeros en profesionales.

Luego de hacer eso, de aquí a dos o tres ciclos podremos ir pensando en  eliminatorias, hexagonales y, quizás con mucha (muchísima) suerte, en colarnos en una fase final de la Copa del Mundo. Paciencia y ganas deben sobrar para ello. Ojalá, al final de todo, hayamos podido borrar las secuelas de toda esta radiación que desde hace demasiado nos viene generando problemas con el balón en los pies.

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Un comentario

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  1. Es un problema del sistema que rige el país estimado Sandy, no hay que romperse mucho la cabeza para saberlo, mientras el mundo deportivo actúa de una manera, Cuba lo hace de otra, pues nada que sigan haciendo papelazos y que los jugadores se sigan largando a buscarse ellos mismos su futuro. Un saludo.

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