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Cubano fue despedido y respondió con una brutal temporada en la Atlantic League

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El cubano tuvo un temporadón en su debut en una liga independiente. Foto tomada del perfil en Facebook del pelotero.

El día que los Angelinos de Los Ángeles le anunciaron al cubano Roberto Baldoquín su despido, el 18 de marzo de 2020, él supo que la única manera posible de pensar seriamente en otra firma con alguna organización de las Mayores era teniendo un desempeño superior a lo normal en la próxima liga que jugara. El camino a esa pretensión estaba esbozado en su cabeza, solo faltaba ejecutarlo.

Y eso hizo el tunero de 27 años, consciente de que, a su edad, lo más recomendable es andar con pasos firmes, pues el escenario de hoy ha demostrado que las franquicias de Grandes Ligas prefieren gastar su dinero en el talento joven.




Después de quedar sin trabajo, en mayo de este año Baldoquín plasmó su firma en un contrato con el conjunto Lexington Legends, debutante en la Atlantic League, considerada por muchos como la liga independiente más fuerte de Estados Unidos. El martes 19 de octubre su elenco materializó el estreno soñado, al conquistar la corona del circuito. Mejor, imposible.

El cubano, por su parte, rindió una temporada espectacular en su primera vez en el béisbol de Ligas Independientes, por lo que ese cetro fue la guinda de su desempeño.




Con tres Series Nacionales en representación de los Leñadores, el tunero tuvo la capacidad de incluirse entre los primeros en varios departamentos, con el valor añadido de luchar hasta el final por el título de bateo, que mereció, en definitiva, el antesalista estadounidense Michael Russell (High Point Rockers, .360).

Russell, por cierto, se perdió 37 partidos por tener la mandíbula rota, después de ser golpeado con un tiro mientras intentaba robarse la tercera base, en Gastonia, el 28 de julio.




Roberto finalizó la fase regular con average de .355, en la segunda plaza, posición que repitió en imparables, al conectar 143, uno menos que el líder, el jardinero mayabequense Rubi Silva.

En la casilla de dobletes concluyó en el cuarto lugar, gracias a 30 —a cuatro del puntero—, en veces al bate ancló sexto (403), en anotadas fue octavo (90), en triples terminó tercero (cuatro), en impulsadas fue decimotercero (75) y en total de bases descansó sexto (223). Además, desapareció 14 pelotas.




En la discusión de la medalla de oro, contra Long Island Ducks, el torpedero estuvo en los cuatro partidos. Como quinto y sexto madero promedió .313 (cinco incogibles en 16 oportunidades), cuatro anotadas y cinco empujadas (en todos los choques impulsó, al menos, una carrera).

Acerca del campeonato conseguido, Andy Shea, presidente y director ejecutivo del club, dijo: “esta es una manera increíble de poner fin a lo que algunas personas vieron como una época turbulenta para nuestra industria. Hemos superado muchos obstáculos como organización y continuamos sobresaliendo dentro y fuera del campo. Este es nuestro tercer campeonato en las últimas tres temporadas, pero esta victoria reciente es la más dulce. Nunca ha habido un equipo que gane el título de la Atlantic League en su primer año. Lexington lo ha hecho”.

Otro cubano que registró una campaña muy buena en este circuito fue Silva, al promediar .323, con 144 indiscutibles, 19 tubeyes, cinco triples, 18 jonrones y 71 remolcadas.


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