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“Estrellas y Luceros del Carnaval”, un concurso de belleza auténticamente cubano

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Imagen de una de las ediciones del concurso.
Imagen de una de las ediciones del concurso. Foto: Sandy Mederos.

El año 1970 no fue el más alegre en la historia reciente de nuestro país. El fracaso de aquella zafra significó un golpe tremendo para el espíritu de un pueblo, que vio cómo su enorme esfuerzo no alcanzó para llegar a los 10 millones de toneladas de azúcar.

Los que vivieron entonces cuentan que justo cuando los ánimos de la gente empezaban a caer hacia el subsuelo, de pronto alguien se inventó una idea para devolver la sonrisa a los cubanos. Ahí regresaron los carnavales, que en esa ocasión se hicieron de “talla” XXXL con tal de reavivar a los habitantes de la Mayor de las Antillas.

A la par de esa celebración con música, danza, carrozas y muñecones que recorrían el Malecón hasta la calle Prado para admiración del público expectante en las gradas, llegó también la “reactivación” del concurso Estrellas y Luceros del Carnaval, un certamen de belleza que había permanecido activo desde 1962 hasta 1966 como parte de los nuevos “aires” que se respiraban en el país.

Aquello nada tenía que ver con “rezagos del pasado” como Miss Cuba o certámenes similares, pues en esos tiempos cualquier elemento que “oliera” al aburguesado ambiente neo-republicano, era visto con malos ojos (y narices también). Por eso, para seleccionar a las candidatas no se realizaba una convocatoria general, sino que las elegidas salían de la base, o sea, los sindicatos, las organizaciones de masas y estudiantiles.

Miles eran las jóvenes de entre 15 y 25 años que asistían en representación de centros de trabajo, escuelas y CDRs. De todas ellas, alrededor de un centenar se clasificaba a la fase definitiva, en donde un jurado, formado por dirigentes de varias instituciones estatales e importantes personalidades de la cultura nacional, reducía el grupo hasta dejarlo en siete posibles vencedoras.

En los pocos años que duró esta lid, participaron como jueces algunas figuras notables como el intelectual Juan Marinello, el fotógrafo Alberto Díaz (Korda), los artistas de la plástica Rene Portocarrero y Rita Longa, el periodista/escritor Enrique Núñez Rodríguez y la conocida presentadora Eva Rodríguez. Además, la conducción del espectáculo estuvo siempre a cargo de dos maestros de la escena como Consuelito Vidal y Germán Pinelli.

El fenómeno mediático que surgió entonces fue seguido por todas las familias cubanas, lo mismo por radio que a través de los aparatos de televisión existentes en el país por esos años. La gran final, que se efectuaba anualmente en la capitalina Ciudad Deportiva, convocaba, prácticamente, a cada cubano a la espera de conocer quién sería la Estrella y sus seis Luceros.

Según citan diversas fuentes, el final del concurso estuvo motivado, entre otras razones, por el polémico desenlace de la edición de 1974. Esa vez, los jueces decretaron como reina de la noche a María Félix Castillo, lo cual provocó que una parte del público, frenéticamente parcializada en favor de la muchacha que competía con el número 14 (cuyo nombre no hemos podido averiguar), comenzara a lanzar improperios hacia el jurado y también contra los propios Vidal y Pinelli.

Al año siguiente se volvió a realizar, pero en esa ocasión no tuvo la misma escala. De acuerdo con las declaraciones de varias personas que vivieron en esa época, con la intención de evitar manifestaciones como la de la versión anterior, en 1975 se decidió solamente presentar a las candidatas salidas de la base, pero sin la consabida elección de la reina del carnaval. Desde ese instante, los concursos de belleza en Cuba cayeron en un coma profundo que dura hasta el presente.

En su momento, a la elección de las Estrellas y Luceros no le faltaron críticos, quienes la etiquetaron, entre otras cosas, como un atentado contra la dignidad femenina. Cierto es que a lo largo del tiempo muchos eventos similares se han transformado en algo simplón y de mal gusto, pero siempre ha existido la posibilidad de escapar de esos estigmas tan bien ganados.

Además de celebrar las “caras bonitas”, bien podríamos pensar desde Cuba en una versión diferente de estas justas, en donde igualmente se tengan en cuenta los conocimientos, la cultura general y otros talentos que contribuyan a celebrar lo femenino (e incluso lo masculino, si se quiere) desde un punto de vista diferente, en el cual lo estético sea solo un factor más a la hora de entender la verdadera belleza.

Estrellas del Carnaval (1962-1966 y 1970-1974)

1962 – Berta Yero (Asociación de Jóvenes Rebeldes)

1963 – Nerina Romero (Unión de Estudiantes Secundarios, UES)

1964 – Mabel Sánchez (Sindicato de Artes y Espectáculos)

1965 – María de los Ángeles Vega (FEU)

1966 – Cristina Díaz (UES)

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1970 – Elba Pérez (Sindicato de Ciencias y Educación)

1971 – Georgette Álvarez (FEU)

1972 – Celia de la Caridad Hernández (FMC)

1973 – Mayda Tirado (FEEM)

1974 – María Félix Castillo (Sindicato de la Aviación Civil)


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Un comentario

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  1. La concursante No 14 se llama Nancy Gonzalez y representaba al sindicato del Comercio, era dependienta de la tienda Fin de Siglo en la habana.
    Saludos.

Sandy Mederos

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