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Falso 9: Economía de la atención

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El “falso nueve” es, generalmente, un tipo que fue desnaturalizado porque otro de mayor jerarquía lo necesitó de esa forma. Es esta una columna en la que leerás sobre esas desfiguraciones que supone el fútbol. Quizás leas en ella todo lo contrario: nunca se sabe dónde acabará un “falso nueve”.

James Rodríguez en su debut con el Al Rayyan. Foto tomada de Antena 2.

En las últimas horas te sale el nuevo fracaso de James Rodríguez en Facebook, en Instagram, en diez medios deportivos, en trece memes para nada graciosos. Es un facilismo tecnocrático en tiempos de economía de la atención: se supone que deban interesarnos, no de igual forma, pero sí en similar medida, las desgracias y los éxitos, como si tuvieran asociados morbos mercantiles nada desechables y no pudiéramos esperar para ver las desdichas y lo contrario. A ese fenómeno lo llaman Fear of missing out (“miedo a perderse algo” podría ser la traducción más adecuada). Tiende a usarse el concepto con siglas –FOMO– que parecen convertirlo en algo práctico e invulnerable.




Puede que no supiéramos que nos importaba el enésimo intento del colombiano por relanzar su carrera, pero su aventura en Qatar no ha comenzado nada bien, y eso, de alguna manera, podría ser un incentivo para atraer lectores perezosos y “opinadores” intransigentes. Lleva años siendo un ejercicio sencillo y aborrecible referirse a James en términos decadentes, pero, pese a ello, continúan ofreciéndonos a James y “Öziles” como role models de las tragedias que genera el fútbol si se le buscan moralejas axiomáticas: las debacles provocan una afinidad con doble efecto: por un lado, estarán quienes se lamenten y, por otro, los que ridiculicen todo. Las debacles, por lo general, se mueven entre esos bordes sectarios e implican cierta especie de compromiso. En medio de tales contextos, la economía de la atención actúa como facilitadora y amplía el campo de batalla: de James y Öziles sabrás hasta la saciedad debido a ese vínculo emotivo que implican las miserias de otros. Probablemente también por culpa de las cookies.




El colombiano debutó este fin de semana con su nuevo club, Al Rayyan, tras cinco meses desde su último partido con el Everton inglés. Han perdido por 3-0 ante el Al Duhail y están, ahora mismo, a dos puntos del descenso. En muy pocos lugares dicen que esa goleada llegó en la sexta fecha del torneo liguero. En muy pocos sitios explican que tienen casi todo el campeonato por delante para revertir la situación. En todos, en cambio, mencionan el tema del descenso como trámite conclusivo del desastre, como solución para traernos la ruina del ídolo: nada vende más que la realidad común. En el fútbol, salvo excepciones, lo común es perder; el resto son gestiones de las derrotas.

P.D: Si quieres leer otras columnas publicadas en Falso 9, puedes hacerlo aquí.


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