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Idelfonso Tamayo, el Liberato de “Sol de batey” que llegó a la televisión española

3 min


Hay una entrevista en la que Idelfonso Tamayo, desde la sala de una familia en Alicante, en 2012, habla de actores cubanos diseminados por el mundo y alude a un vínculo estrecho, a un lazo que los une. Menciona a personas que han hecho posible que tenga recuerdos bonitos, compañeros de rodaje y amigos como Reinaldo Miravalles, Orlando Casín, Leonel Valdés, Annia Linares -a quien define como una superdotada de la música celestial-, Yolandita Ruiz y otros.

Existe, además, un video en el que puede verse al actor en otra faceta: cantando con el acompañamiento a guitarra del músico Lázaro Cárdenas. Conversación en tiempos de bolero, puede oírsele entonar.




Otro, de 2015, lo muestra como animador en un show nocturno, también en Alicante, donde, con su picaresca habitual, hacía reír al público, elogiaba a los artistas que estaban allí con él, reconocía a cubanos entre los presentes…

… pero todos esos materiales tienen algo en común: su voz, su porte, su talante. Es el mismísimo que hace más 30 años dio vida a Liberato en la telenovela Sol de batey, basada en un texto original de Dora Alonso, y hablaba de emancipación, de esclavitud, de rebeldía contra los opresores.




De esta obra, muchas han sido las escenas que han perdurado en el recuerdo, entre ellas, la conversación entre Liberato y su Taita Julián sobre la guerra, de lo que representa ser negro y la presunta libertad de la que gozaban los libertos.

El gran sombrero, el traje blanco impecable y la incondicionalidad hacia su amo, Don Esteban, fueron características de la primera etapa del personaje y serán recordadas siempre. Luego decidió huir junto a Soledad (interpretada por Hilda Saavedra), otra esclava con ideas liberales que lo apoyaba en su lucha.




Durante la telenovela, Liberato mantuvo estrecha relación con Nieves, La Tojosa, interpretada por una jovencísima Luisa María Jiménez, quien anhelaba ser elegante como su ama, Rosario, Charito, (Susana Pérez) y tener la finura de Doña Teresa (Verónica Lynn). Liberato era un negro libre que trabajaba como encargado de algunas responsabilidades en el batey cuando se enamoró de Tojosa, a quien conoció desde niña, después de que la compraran como esclava.

Sin dudas este fue el personaje que más lo marcó, pero no fue su debut. Desde la década del setenta su rostro fue habitual en las pantallas cubanas. En Las aventuras de Juan Quinquín (1973), basada en el libro homónimo de Samuel Feijóo, tenía el personaje de Chiquitico. Para 1976, aparecía en la gran pantalla en el filme La última cena, de Tomás Gutiérrez Alea.




Más adelante pudimos disfrutar de su actuación en varias telenovelas como El viejo espigón (1981), de Maité Vera, en el papel de Jiribilla, y en Un bolero para Eduardo (1986). Por esa época también apareció en la primera versión de las aventuras Los pequeños fugitivos.

En 1990 ya era un consagrado actor con sobrada experiencia en todos los medios: radio, cine, teatro y televisión. Cinco año más tarde participó en la serie para niños y jóvenes, Dragón Mambí, sobre la presencia de chinos en las guerras de independencia en Cuba. Dio, además, vida a Francisco en la comedia Amor Vertical (1997).

Con el inicio del siglo XXI, Idelfonso llegó a España. Pasó por Alicante, Getafe, Cuenca… hoy parece haber recorrido casi toda la península ibérica.




Sobre el último de estos territorios españoles, expresó: “la primera vez que vine a Cuenca fue en el año 2000, cuando el Ayuntamiento programó en el Teatro Auditorio una obra de teatro que estaba haciendo con un actor argentino llamado Mario Bedoya y la protagonista era Amparo Rivelles. Esta obra le valió un “Pulitzer” en Estados Unidos a Morgan Freeman y Jessica Turner. Nosotros tuvimos el privilegio de hacerla aquí”.

En ese país no cesó su labor como actor. Formó parte de grandes series de la televisión española: Cuéntame cómo pasó (2001), con el personaje Baltasar, y de Hospital Central (2000) en el rol de Casiano.




En 2005 interpretó a Teófilo en el filme Un rey en La Habana, de Alexis Valdés. Allí era una personalidad del gobierno que visitaba el solar donde se desarrollaban los acontecimientos y ayudaba a la salida del país del “gallego” y su hijo adoptado.

Aunque hace más de 20 años salió de Cuba, solo tiene buenos sentimientos hacia sus coterráneos.




“Tengo tanto cariño en el corazón y tanto amor para todos los cubanos que habitan el planeta, que cada vez que yo hablo con uno me da la impresión de que estoy hablando, particularmente, con cualquiera de mis familiares consanguíneos.

“En cualquier parte del mundo donde haya un cubano que tenga el corazon lleno de cariño, de respeto, y sobre todo, amor; ese y todos los cubanos que hacen cosas maravillosas para que los demás se sientan felices, son mis hermanos”.

Estas fueron frases que dijo Idelfonso en diferentes momentos, pero con el mismo fin: demostrar amor infinito por sus compatriotas.


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6 Comentarios

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  1. Grande entre los grandes lo queremos lo recordamos, mucha salud y bendiciones para el y su familia TE QUEREMOS

  2. Maravillosa mini-biografia de esta extraordinaria eminencia cubana, tanto como persona entrañable con quien tenga el placer de conocerlo personalmente. Un gran orgullo ser su amigo.

  3. Tuve la gran oportunidad de conversar una vez con Idelfonso Tamayo a la entrada del Floridita , hombre sencillo y franco , guardo un gran recuerdo de ese momento, mucha salud para el le deseo.

  4. Gracias por ser tan cubano de corazón y un excelente actor ; felicidades hermano cubano

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