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Jorge Villazón, el tornero que se convirtió en uno de los actores más populares de Cuba

4 min


Jorge Villazón. Imagen: Cubalite.

Jorge Villazón falleció con 46 años. Faltaban unos días para que cumpliera 47. En esa corta vida, dedicó casi la mitad a la actuación. Al momento de su fatídico accidente había sido galán de telenovelas, héroe en aventuras, en policiacos, y había aparecido en varias películas y radionovelas, actuaciones que le merecieron premios por su desempeño y popularidad, ¿se imaginan todo lo que hubiese logrado desde 1994 hasta hoy, con 74 abriles? Esas fechas quizá parezcan datos insignificantes, pero nos permiten percatarnos de la magnitud de este artista.

Jorge Villazón Suárez vio la luz en 1947, en Cienfuegos. Su niñez en el campo fue dura, hasta que la familia se trasladó a La Habana. Estuvo en el servicio militar durante tres años y, al culminar, estudió la profesión de mecánico tornero en la Escuela-Taller Rogelio Perea de Guanabacoa. Pese a ello, los grupos de aficionados y la escuela de formación del ICRT pulieron ese actor que llevaba dentro.




Con 22 años se enteró de la convocatoria para el primer y único curso de cuatro años que impartió la Escuela de Formación de Actores del Instituto Cubano de Radiodifusión. Hizo las pruebas de ingreso y estudió allí desde 1969 hasta 1972. Al momento de su graduación, el medio en el que comenzó su carrera profesional fue el radial. “Cuando concluyó sus estudios, fue designado a Radio Progreso. Era un joven encantador, alegre. Como actor fue creciéndose y en poco tiempo estaba haciendo personajes importantes”, rememoró para el sitio web de la Radio Cubana, Caridad Martínez, quien fuera su compañera de trabajo en aquellos años.

Luego de varios programas de éxito (Sol de Batey, por ejemplo), tuvo algunas apariciones televisivas (Viva Puerto Rico Libre, En la retaguardia del enemigo, Julián Guerrero, El Tábano).



Villazón alcanzó gran popularidad con el personaje de Memed. Imagen: Cubalite.

En 1980 pasó a protagonizar El Halcón, tras la invitación del director Miguel Sanabria. Gracias a esta teleserie ganó gran popularidad en la pequeña pantalla. Su personaje de Memed el flaco fue memorable. Por su actuación recibió el premio Girasol que entregó la revista Opina en 1981. Este audiovisual aparecía en el horario de las siete y media en el espacio de las Aventuras y todavía es muy recordado por quienes lo vieron. Inspirado en el libro del turco Yaşar Kemal, primero de ese país en recibir una nominación al Nobel de literatura, y con una duración de 77 capítulos, narraba las peripecias de Memed, quien lograba escapar de la aldea donde era esclavizado por Abdi Alí Aga. Al salir, prometía a las personas más importantes de su vida –su madre y su amada Hatché (personaje interpretado por una jovencísima Irela Bravo)– que regresaría. Se convirtió, entonces, en un justiciero que defendía a los oprimidos, a Cinco Aldeas, pueblo de campesinos que explotaba el villano.

“Abdi Aga, no eres dueño de Cinco Aldeas, las tierras son de los campesinos”, era una frase de Memed que aparecía al inicio de cada capítulo y quedó en la memoria de los que la escucharon.

El próximo paso para la consolidación de su carrera sería la llegada al cine. En la gran pantalla solo tuvo tres apariciones. Otra mujer, de 1986, comedia dirigida por Daniel Díaz Torres y donde compartió escenas con Mirta Ibarra y Susana Pérez.



En el cine compartió escenas con Susana Pérez y Mirta Ibarra. Imagen: Cubalite.

Bajo las órdenes del director Sergio Giral participó en Techo de Vidrio (1982) y Plácido (1986). En este drama histórico encarnaba al poeta matancero Gabriel de la Concepción Valdés, mártir de un proceso judicial injusto. Por su interpretación recibió el Premio Caracol de la UNEAC, en 1987, en la categoría de mejor actuación masculina en cine. En este filme tuvo como compañera de rodaje a la vedette de Cuba, Rosita Fornés.

En La Jiribilla han resaltado su carisma, “jovial, seguro, inspiraba confianza”, y aludieron también a su “sello de profesionalidad”. Y si de imagen de Jorge Villazón se habla, resulta imposible no pensar en Pablo, primero Capitán y luego Mayor, en el policiaco Día y Noche. Fue muy recordado por su presencia en este dramatizado, específicamente en la serie Su propia guerra, donde se narraba la historia de Octavio Sánchez Guzmán, alias “El Tavo”, agente encubierto interpretado por Albertico Pujols.

Villazón hizo una de las mejores caracterizaciones de un investigador policial en la televisión cubana. Actuaba tan bien, con tal naturalidad, que hasta hoy su imagen sigue ligada a ese personaje. Tras su muerte, en un accidente de tránsito mientras circulaba en bicicleta por la intersección de las calles 19 y 68, en el municipio capitalino de Playa, Jorge fue enterrado con el uniforme militar que usaba mientras se ponía en la piel de Pablo. El pueblo lo lloró, con los honores de un héroe caído en cumplimiento de su deber.





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