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Onel Vega: “Regresaba a Cuba o me iba para Estados Unidos; en Dominicana, deportivamente, no me fue bien”

7 min


Onel Vega junto a Yadir Drake. Foto cortesía del entrevistado.

Después de participar en la Serie Internacional por la Paz, celebrada en agosto de 2015 en Bogotá, Colombia, Onel Vega se incorporó al conjunto de Matanzas para intervenir en la Serie Nacional. La temporada 2015-16 fue, abismalmente, la mejor para el receptor mientras jugó en Cuba. En 43 partidos de la primera fase bateó .318 (se estrenó sobre .300), conectó siete jonrones (sus primeros de por vida), produjo 41 imparables (nunca había pasado de 40), pegó cuatro dobles y con 21 impulsadas se quedó a una de su récord, logrado en la contienda anterior, cuando reportó 19 veces al bate más.

El yumurino nunca pensó en marchar de Cuba. Le cuenta a Cubalite que a medida que avanzaba el campeonato y él refrendaba que transitaba por su mejor campaña, comenzaron a llegarle varias propuestas para salir del país y buscar una firma profesional. Él insistía que no, que lo dejaran tranquilo. A raíz de la pausa sufrida por el torneo debido a la primera edición del Premier 12, conversó con su esposa sobre el asunto. Ambos llegaron a la conclusión de que Onel no perdía nada con probar.

A la persona que más interés mostró, le puso una serie de condiciones. La principal fue salir legalmente con su compañera antes de reiniciarse la Serie. Vega puso fecha y aclaró que si no se podía en ese momento, pues no se iría. Sucede que el manager Víctor Mesa no pediría refuerzos en la receptoría, de ahí la premura de marchar antes del programa televisivo, donde los elencos se blindarían de cara a la segunda fase.

El 24 de noviembre de 2015 viajó con su mujer hacia Haití, una semana antes de reanudarse el campeonato. “Estaba en mi mejor momento, me sentía con mucha confianza, y si no lo intentaba en aquella ocasión, pues no lo haría nunca. Cuando tuve mi pasaje no lo podía creer; antes, por instantes llegué a pensar que todo se trataba de un juego, de un sueño”.

El mismo día de llegar a Haití cruzaron la frontera. Él, su esposa y un motorista, recorrieron numerosos kilómetros en una moto durante toda la noche. En un vehículo similar iban el guía y otras dos personas. Fueron casi 24 horas de odisea, como define el matancero, entre el recorrido por carretera y el trance de cruzar un río.

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“Llegué a Dominicana y me encontré con que la persona que me sacó no sabía nada de pelota. Él se dedicaba a sacar a los peloteros y luego venderlos. Desde que llegué el 25 de noviembre estuve sin coger un guante y una pelota hasta enero. Su interés era venderme a una academia ¿Qué hacía? Pues me juntaba con diferentes peloteros y creaba lo que ellos llamaban un paquete, para luego venderlo.

“Fui a varias demostraciones, bateaba y mostraban interés por mí, pero para adquirirme debían comprar el paquete completo, y eso no les convenía a los interesados. Me volví una mercancía. Por la parte de la comida y la renta no tuve problemas, pero un día no supe más de la persona que nos sacó. Lo llamaba una y otra vez y no me contestaba. El alquiler venció, pero el entrenador Tony Mota me extendió la mano. Por esas fechas descubrí que la residencia que me hicieron al principio era falsa.

“Después de ocho o nueve meses en Dominicana, le dije a Tony que estaba pasando mucho trabajo y regresaría a Cuba. Pero un familiar de mi padrastro me llamó y me dijo que él tenía el dinero para pagar una lancha e irnos hacia Isla de la Mona. Me senté con mi esposa y le dije «o vamos para Cuba o vamos para Estados Unidos». Decidimos irnos para la segunda opción. El 24 de septiembre de 2016 cogimos la yola, éramos 15 personas, y llegamos a la Isla que te dije.

“De ahí fuimos para Puerto Rico, permanecimos tres días en emigración, y luego viajamos a nuestro destino. En Dominicana las cosas estaban agitadas, en febrero se quedaron Yuliesky y Lourdes Jr. y luego eso se puso malo. Pero yo sabía que si me iba para Estados Unidos, jugar béisbol de nuevo sería complicado”.

No te equivocaste. Hasta hoy no has podido jugar en ninguna liga conocida allá o en otro país.

“Llegué a Texas, mi esposa tiene familia aquí. Los papeles se demoraron porque vine desde Puerto Rico, el parole no era muy conocido en esa ciudad, y decidí irme a Miami dos meses después. Allí me localizó una persona que tenía un contacto en una Academia y yo acepté. Le dije que llevaba más de medio año sin entrenar, pero bueno, el cuerpo tiene memoria. A los dueños de la Academia les gustó mi demostración, me dijeron que me dejarían ready para una firma y me llevarían a México para conseguir mi residencia. Eso tardaría 15 días.

“En dos meses me pusieron en una excelente forma, subí de peso y tenía preparador físico personal. A una semana de irme para México a buscar la residencia, Obama quita la ley de pies secos, pies mojados, en enero de 2017, y no pude viajar. Debía ser residente en un tercer país para firmar o hacer lo que ellos me propusieron: estar en una universidad un año y un día y, cumplido ese tiempo, aplicar a la residencia.

“Saqué mis cuentas: si esperaba ese tiempo tendría 27 años, y con esa edad conseguir un contrato sería bastante difícil. También tendría que estar mantenido por otra persona durante un año, con la gran posibilidad, como te dije, de no poder firmar. Decidí dejar la pelota, pues también tenía una molestia en un brazo, y buscar trabajo. Me fui con mi mujer para Austin, Texas, donde vivíamos.

“Estuve trabajando mucho y durante seis meses no cogí un guante, hasta que encontré en Facebook a un socio de cuando yo jugué en Cienfuegos, que vivía en Austin y jugaba una liga los fines de semana. Él habló con el director de su equipo y me incluyeron. En poco tiempo el brazo se me jodió; me duele cuando tiro, pero así mismo juego. Obligatoriamente necesito operarme”.

Vega ha recibido ofertas para jugar en la Liga del Norte de México y otros circuitos de perfil bajo en ese país. Hizo un tryout ante un club de la American Association y a la semana lo llamaron. Fue incluido en la nómina del equipo, junto al zurdo cienfueguero Yasmani Fernández, pero no se incorporó porque “sabía que mi brazo no me acompañaría.

“Soy receptor y si puedo impresionar es en esa posición, por mi brazo. Pero, sin mi arma principal, ¿a dónde voy a ir? Puedo jugar primera, sin embargo no soy ese bateador de fuerza natural. No me pierdo las noticias de mis compañeros firmados, Heredia, Yadiel, José Miguel… Cuando Matanzas ganó me sentí como si yo hubiese sido el cátcher titular. También estuve cerca de repatriarme y jugar una temporada en Cuba.

“Al final mi brazo no estaba bien y desistí. Te digo algo: la decisión más difícil de mi vida fue salir de Cuba, pero después que la tomé he cogido los caminos más fáciles. Quizá si yo me hubiese sacrificado más, estuviera jugando por ahí. Pero esto es lo que me ha tocado y soy feliz”, dijo el nacido el 5 de junio de 1991 en el municipio Calimete (en el central Reinol García) y que hoy trabaja como taxista en Uber.

Onel Vega durante su etapa con los Cocodrilos. Foto cortesía del entrevistado.

¿Las cosas con Víctor fueron fáciles?

“Bro, con Víctor Mesa tuve cosas buenas y malas. Llegó a Matanzas y a cada uno de nosotros nos sacó el extra, nos hizo mejores peloteros. Que sus métodos no fueron los más correctos, es verdad. Hubo momentos de encararnos, decirnos las cosas frente a frente en los mítines, porque ya yo no aguantaba más. Pero le tengo que agradecer porque confió en mí, me hizo mejor pelotero, no tengo la menor duda. También sacó a Matanzas de un hueco tremendo en que se encontraba hacía buen tiempo”.

Tu único equipo Cuba después de cumplir 18 años fue gracias a él, podría decirse.

“En la Serie 54 jugamos el play off contra la Isla de la Juventud, no me fue bien. Víctor y yo terminamos resentidos por algunas jugadas que se dieron en ese duelo y él intentó echarme la culpa de lo ocurrido. Nos dijimos par de cosas. Estuve como un mes sin salir de mi casa. Después se arma la preselección para la Serie 55 y se confecciona un equipo que jugaría en Colombia. Creo que ese campeonato lo gestionaba él y me incluyó en la nómina, pero yo no me lo gané, para nada.

“Sus palabras fueron «niño, para que veas que no hay rencor hacia ti, ni nada, te vas conmigo para Colombia». Tuve como tres o cuatro veces al bate, era un evento corto. A pesar de que en Colombia las cosas tampoco fueron fáciles, al regresar a Cuba, Onel Vega era otro pelotero. En los topes chocamos contra una preselección del equipo nacional y me sentí súper bien. En los choques de entrenamiento daba dos y tres hits, conectaba jonrones y luego exploté en la primera fase de la Serie 55, por mucho mi mejor campaña”.

Sí, de verdad fuiste otro pelotero, estabas irreconocible, lo que nunca habías hecho lo conseguiste en tu última temporada.

“Te digo algo: no tengo explicación para decirte qué sucedió. Desde que regresé de ese viaje, empecé a ganar confianza, los mismos entrenadores del equipo me la daban, yo iba a ser el cátcher titular. Los resultados salían solos, en la mayoría de los juegos me iba con al menos un imparable. El deporte es así, suele ocurrir que de la noche a la mañana eres otro, a mí me pasó. Cada vez que se acababa un partido, yo quería que el día pasara para entrarle al siguiente choque”.

Sorprendió verte jugar por Cienfuegos en la Serie 51, ¿qué pasó?

“En la Serie 50 permanecí casi todo el tiempo en la reserva por culpa de un entrenador de Matanzas, yo tuve problemas con él. Esa persona tenía power para llegarle al director del equipo y me «hizo la vida un yogurt». Por esa razón me fui para Cienfuegos. En el primer año que Víctor dirigió, él se mantenía en el conjunto, pero en la 52 ya no estaba y ahí fue cuando regresé”.

Onel Vega aparece con siete temporadas en el béisbol cubano, fijando su debut en la contienda 2009-10, pero realmente llegó por primera vez a la Serie Nacional en la temporada 2007-08, bajo la dirección de Rigoberto Rosique. En su única vez al bate recibió boleto. Tenía 16 años y era el cuarto receptor de los Cocodrilos.

Su primera selección nacional fue en la categoría 13-14 años a un torneo en Ecuador, al que Cuba no asistió al final. Con el habanero Rigoberto Gómez compartió la receptoría en el Campeonato Mundial 15-16 en Venezuela 2007 (terminó tercero) y dos años después, también en ese país, en el Panamericano juvenil, devenido Copa Simón Bolívar. Bateó más de .300 y coincidió con Bryce Harper y Manny Machado, integrantes del elenco estadounidense.

En su formación como pelotero le agradece muchísimo a los entrenadores Radamis Álvarez y Ramón Benítez.

Onel Vega también vistió la franela de Cienfuegos. Foto tomada del blog El Elefante verde.


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