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“Q-Force”, una comedia animada que despega lento pero bien

2 min


Mucho se ha hablado de Netflix y su manía de “forzar” la inclusión en sus historias, elemento que ha generado un impacto no tan positivo como el que uno esperaría en ese camino hacia la normalización de personajes, argumentos y conflictos asociados a la comunidad LGBTIQ+.

No obstante, la misión de esta cadena de streaming ha ido asentándose con el tiempo, y sí, aún le quedan bastantes cuestiones para pulir en su misión de crear contenido que se acerque a la realidad tan diversa que existe fuera de la pantalla, aunque igualmente hay que reconocer su esfuerzo en ese sentido.




Hace unos días, vio la luz en esa plataforma, Q-Force, una comedia animada que gira en torno a un equipo de espías homosexuales. El grupo, liderado por Steve Maryweather, lucha semanalmente con el hecho de no tener asignaciones importantes, los recortes de presupuesto y el gran elefante en la habitación que es el hecho de ser menospreciados por sus preferencias sexuales.

El show, creado por el escritor Michael Schur (Parks and Recreation, Brooklyn Nine-Nine) y el actor Sean Hayes (Will & Grace), en una primera lectura puede resultar bastante estereotípico, en tanto toma patrones muy conocidos alrededor de la representación de personajes gais e intenta hacer chistes a partir de clichés de toda la vida.




Sin embargo, y aunque con el paso de los episodios los tópicos siguen estando ahí, lentamente (tal vez demasiado), la trama avanza en un sentido más atrevido y profundo en la medida en que llegamos a completar los diez episodios que componen esta temporada inicial.

Si algo destaca positivamente en Q-Force es que Netflix no ha caído en el error de intentar meter “con calzador” en el canon LGBTIQ+ a un personaje preexistente, sino que los guionistas han optado por crear sus propios caracteres y darle forma a un relato que, si bien no es tan novedoso ni complejo como nos gustaría, sí refleja, al menos en parte, a esta comunidad.




Por si fuera poco, la serie tiene un tono capaz de conectar con varios tipo de audiencias, lo cual puede ser visto por si solo como un éxito rotundo, sobre todo si tenemos en cuenta que muchos argumentos similares no suelen tener la misma “pegada” en todos los casos.

Algo que ha dado margen a las críticas es la “antigüedad” de ciertos chistes, pues, en ocasiones, las referencias culturales resultan un poco “desactualizadas”. Pese a ello, esa puede haber sido la intención de Hayes y Schur, quienes, tal vez, decidieron escoger dicha vía para dialogar también con la generación queer que vivió su juventud hace un cuarto de siglo, aproximadamente.




El elenco original de voces es un verdadero lujo y, de hecho, es posiblemente de los mejores elementos que podemos citar en favor del llamado “comando queer”. Los actores detrás de las cámaras están encabezados por el propio Hayes en el rol de Maryweather, además de David Harbour (Stranger Things) como Rick Buck, Patti Harrison (Stat), Wanda Sykes (Deb), Matt Rogers (Twink), Laurie Metcalf (V), el genial Gary Cole (Dirk Chunley) y Gabe Liedman (Benji).

En resumen, Q-Force y sus poco más de 200 minutos de metraje son una opción bastante recomendable para el próximo fin de semana. Eso sí, estén atentos los adultos de la casa, pues, a pesar de tratarse de unos animados, no están pensados para los infantes, debido a que poseen desnudos y referencias sexuales bastante explícitas. “Manténgase alejado del alcance de los niños”.


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Sandy Mederos

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