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Tres años de la repentina muerte de Yamil Jaled, galán de la TV cubana

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Yamil Jaled. Foto tomada de Huella cubana.

En el penúltimo mes del año vio la luz y, más de cuatro décadas después, murió Yamil Jaled Hernández. El actor nació el día 10 de noviembre de 1976 (próximamente hubiera cumplido 45 años) y falleció el 6 de noviembre de 2018.

Al momento de su repentino deceso, tras un paro cardiorrespiratorio, llevaba 10 años viviendo en Miami y, aunque allí había dado algunos pasos en el mundo del arte, trabajaba en HGreg, empresa dedicada a la compraventa de autos.




Según lo que puede observarse en su cuenta de Instagram, la cual mantuvo activa entre septiembre de 2017 y octubre de 2018, en la mayoría de las fotos publicadas aparece usando un uniforme (pulóver verde), disfrutando de su trabajo como vendedor, con la misma pasión con la que interpretaba distintos papeles en las pantallas. Yamil Jaled fue un hombre feliz en el escenario artístico, pero también lo fue en esos videos donde comprobaba el nivel de satisfacción de sus clientes, mucho después de que su rostro se hiciera recurrente en la televisión cubana.

El Yamil, que en 2017 hablaba en inglés con una compradora, a quien acababa de vender un auto para la familia, era el mismo que 15 años antes había dado vida a Pedro, uno de los galanes de la telenovela cubana Destino Prohibido (dirigida por Xiomara Blanco). En esta obra, su personaje era amigo de Francisco (Carlos Ever Fonseca), se casaba con Amalia (Blanca Rosa Blanco) y lograba formar parte de la familia Montebello.




De padre libanés y madre cubana, Jaled nació en La Habana, pero, pocos años después, cuando aún era un estudiante de escuela primaria, su familia pasó un tiempo en Praga (Checoslovaquia por aquella época) y allí tuvo su primer acercamiento al arte dramático, con técnicas checas y modelos rusos de actuación. Luego retornó a su ciudad natal.

En Cuba recibió una formación en periodismo y luego, por seguir su deseo de ser actor, estudió en el Instituto Superior de Arte (ISA) la carrera de arte dramático con perfil de actuación.




De su paso por la TV cubana resalta su presencia en los policiacos Día y Noche y Tras la huella. En ambos interpretaba a oficiales del MININT, con los personajes de Yiyo y Marcos, respectivamente. También estuvo en otros espacios del género aventura (Memorias de un abuelo), humorístico (Punto G)  y en el policial Un hombre de San Leopoldo.

Como gran “todoterreno”, combinaba lo anterior con la radio, ese medio escuela. Allí llegó a protagonizar, incluso, narraciones de eventos deportivos. De igual manera, por su carisma, animó eventos culturales y hasta carnavales provinciales.




En cuanto a personajes, tuvo diferentes roles, que fueron desde el icónico chulo de San Isidro, en el teleteatro Réquiem por Yarini, hasta el galán de la telenovela que mencionábamos anteriormente. Para una producción argentina, Che, hasta la victoria siempre (1997) interpretó a un hombre basado en Fidel Castro.

Sobre las tablas también tuvo una trayectoria, como parte del Grupo de Teatro Rita Montaner, en obras como Andoba y Confesión en el barrio chino.




Mención aparte merece su participación en la película Cuando la verdad despierta, estrenada en 2007, diez años después de la bomba que explotó en el hotel Copacabana, donde perdió la vida el italiano Fabio di Celmo, suceso en el que se centró la trama del filme. Yamil Jaled, en esa ocasión, encarnó a Mauro, un agente de la seguridad cubana. Durante los dos meses de rodaje, se codeó con otros grandes de esa profesión, como Enrique Almirante, Rogelio Blaín, Verónica Lynn, Armando Tomey, entre otros. Él, quien venía de una aparición recurrente en Tras la huella, dijo sobre el reto que entrañaba aquello de “ser una vez más un policía, pero estoy muy agradecido porque es mi primer rol de peso en el cine. Mauro es un muchacho desenfadado que, a pesar de enfrentar su labor con total compromiso, no pierde su frescura. Junto a Álvarez es el que lleva el hilo conductor del thriller”, comentó en diálogo con Juventud Rebelde.




Salió de Cuba en 2007, rumbo a Chile, y al año siguiente ya estaba en suelo estadounidense. En ambos países mantuvo su idilio con el arte. En tierra sudamericana escribió y representó una obra unipersonal. Luego la volvió a interpretar en el Festival Latinoamericano de Monólogos de Miami. En este último lugar también formó parte del elenco de la comedia Mi mujer se llama Mauricio, con funciones en el teatro Manuel Artime.

F & F Media Corp, empresa dedicada a la promoción y publicidad de artistas, incluyó en su web un amplio perfil con declaraciones del cubano. De ahí pudimos conocer que, según Yamil, “el teatro se convirtió en mi válvula de escape porque te hace sentir diferente; te hace volver a las raíces de la actuación, interpretar por hora u hora y media a otro ser humano… siempre es un encanto diferente”.

Aunque trabajaba, al momento de su fallecimiento, en la venta de autos, su anhelo de continuar actuando no había cesado.


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