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La agridulce historia del lanzador cubano que podría llevarse la Triple Corona en México

3 min


Yoanys Quiala es, ahora mismo, uno de los principales referentes en el pitcheo de la Liga Mexicana del Pacífico. Foto tomada de Conexión Sinaloa.

La historia del pitcher holguinero Yoanys Quiala Sánchez, evidentemente, comienza antes de su época como juvenil. Sin embargo, fue durante esa etapa que su nombre comenzó a ganar mayor fortaleza. Con solo 16 años supo lo que era ganar en la Serie Provincial de su territorio, lanzando con el equipo Juveniles y derrotando al potente conjunto de Holguín con marcador de 4-1. Eso fue en junio de 2010.

Dos años después, ya defendiendo a su municipio Mayarí, el derecho demostró la consistencia que lo llevó a ser considerado uno de los mayores prospectos de su territorio en aquel entonces. Llegó a ser, en la Zona Este del torneo, el serpentinero más efectivo, con 22.1 entradas sin permitir anotaciones limpias y con tres triunfos sin reveses.

Esa brillante actuación permitió que las puertas de la Serie Nacional se le abrieran solas y fue en la edición 52 cuando se estrenó, demostrando buena parte del talento exhibido en los campeonatos juveniles y la Serie Provincial. El manager debutante Irochi Bartutis lo utilizó indistintamente como abridor y relevista, funciones que Quiala cumplió muy bien y sus estadísticas fueron, en 16 choques —siete iniciados y nueve relevados—: tres éxitos, dos fracasos, efectividad de 2.22, sus rivales la batearon .247 y en 52.2 entradas ponchó 33 veces y regaló 14 boletos.

No obstante, sus pretensiones de firmar con algún plantel de Grandes Ligas lo animaron a intentar salir de Cuba y dejar inconclusa su actuación en esa temporada. La salida ilegal fue infructuosa. De inmediato apareció la consabida sanción. Pero ya la mente del holguinero no estaba en la Serie Nacional y sí en otro destino, por lo que al final logró el primer gran paso para estar más cerca del sueño profesional: salir de la Isla.

Sin un arsenal amplio, pero con una recta dura, bien dura, sin contratiempos para rebasar las 93 millas, en noviembre de 2014 recibió la agencia libre y siete meses después los Astros de Houston posaron su interés en él y le ofrecieron un contrato de Liga Menor. Pocos días más tarde se estrenó en la Dominican Summer League, donde ganó dos juegos, no perdió, fijó su promedio de carreras limpias en 1.54 y casi ponchó a un bateador por episodio.

En 2016 todo su desempeño lo dejó en Clase A avanzada y ese año peor no pudo ser para él. Apenas ganó dos choques, a la vez que perdió 12, su efectividad creció hasta 5.10 y prácticamente le batearon .290. El prospecto, apoyado casi siempre en su velocidad y sin lanzamientos que contrastaran con efectividad su recta, terminaba una campaña digna de olvidar.

Sin embargo, a medida que avanzaba la siguiente temporada, las cosas le salían mejor al oriundo de Mayarí, principalmente porque su pobre repertorio se enriqueció con cinco diferentes envíos. Su tránsito por dos niveles en Ligas Menores a la postre le permitió cerrar con nueve sonrisas, cinco descalabros y, de un año a otro, su efectividad disminuyó hasta 2.57.

El año pasado trabajó en 13 encuentros en AA, con balance de 6-5, pero no pudo completar su campaña con el equipo Corpus Christi Hooks a causa de un lamentable incidente: dio positivo por el uso de una sustancia nombrada drostanolone —esteroide anabólico similar a la testosterona— y la oficina del Comisionado de la MLB anunció una sanción de 80 juegos por quebrantar el Programa de Prevención y Tratamiento de Drogas de la Liga Menor.

En diciembre de 2018 fue dejado en libertad por los Astros y al mes siguiente trascendió que los Diablos Rojos de México contarían con sus prestaciones en el circuito veraniego azteca, donde no llegó a debutar, pues en febrero los Gigantes de San Francisco decidieron darle otra oportunidad al cubano en su afán de saltar a las Mayores.

De momento tendrá que seguir esperando, pues la organización lo liberó después de registrar, mayormente en AAA, actuación de 6-8, alta efectividad de 6.26 y le batearon .302.

Ahora el holguinero es uno de los atractivos principales en la vigente temporada de la Liga Mexicana del Pacífico. Durante casi un mes su nombre resuena y no es en balde, toda vez que apunta en serio hacia la Triple Corona de pitcheo.

Líder del staff monticular de los Cañeros de Los Mochis, Yoanys lidera el circuito en victorias, con ocho —tres más que el segundo puesto—; en ponches, con 61 —tres más que el brasileño Andre Rienzo— mientras que en efectividad marcha en la segunda posición, gracias a 2.24, respirándole en la nuca al puntero, el estadounidense Joe Van Meter —2.22. Igualmente, en 72.1 entradas —líder—, ha regalado 10 transferencias, soportado cuatro cuadrangulares y su WHIP, de 0.87, es el mejor del campeonato.

Sus dos contiendas en el béisbol invernal mexicano han sido con los Cañeros y puede que esta soberbia demostración conduzca al lanzador de 25 años al reencuentro con alguna franquicia de la MLB.


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